
Por: Juan Carlos Lugo

Cada 4 de enero, el Día del Periodista invita no sólo a la felicitación, sino a la reflexión profunda sobre el papel que juega el periodismo en municipios como Pénjamo y Abasolo, donde la información se construye desde la cercanía, el conocimiento del territorio y el contacto directo con la ciudadanía.
En el ámbito local, el periodismo cumple una función insustituible: documentar la vida pública, dar seguimiento a las decisiones de los gobiernos municipales, visibilizar problemáticas sociales y narrar las historias que dan identidad a nuestras comunidades. Aquí, informar no es un ejercicio distante; es un acto cotidiano que incide directamente en la percepción, participación y exigencia social.
Sin embargo, ejercer el periodismo local también implica retos importantes. La cercanía con los actores políticos, las limitaciones económicas de los medios, la falta de garantías laborales y, en algunos casos, la presión social, ponen a prueba la independencia y la ética profesional. A pesar de ello, periodistas de Pénjamo y Abasolo continúan realizando su labor con compromiso y responsabilidad, muchas veces con recursos mínimos pero con una clara vocación de servicio.
La conmemoración del Día del Periodista debe ir más allá de los reconocimientos simbólicos. Es una oportunidad para fortalecer el respeto a la libertad de expresión, promover el acceso a la información pública y construir relaciones más sanas entre autoridades, medios y sociedad. Un periodismo local fuerte es indispensable para una vida democrática municipal sólida.
Hoy, reconocer a las y los periodistas de Pénjamo y Abasolo es reconocer a quienes, desde lo local, informan, cuestionan y dan voz a la comunidad. Defender su trabajo no es un gesto de cortesía: es una responsabilidad colectiva y una condición necesaria para el desarrollo democrático de nuestros municipios.