Morena muestra músculo en Pénjamo: unidad, soberanía y señales rumbo a 2027

PÉNJAMO, GTO.— La política rara vez se limita al mensaje que aparece en el templete. También habla a través de las presencias, las ausencias, los aplausos, las rechiflas, las fotografías y, sobre todo, de quién logra reunir a quién.

Eso fue precisamente lo que dejó la asamblea informativa en defensa de la soberanía nacional realizada en Pénjamo el pasado 15 de agosto: un mensaje formal de defensa del proyecto político de Morena, pero también una demostración de organización interna y una fotografía anticipada de lo que podría comenzar a construirse rumbo al proceso electoral de 2027.

La reunión congregó a un número importante de militantes, simpatizantes y cuadros de Morena. Al frente estuvieron la presidenta municipal de Pénjamo, Yozajamby Molina Balver; la dirigente estatal del partido, Adriana Guzmán; Raúl Cisneros Porras, enlace distrital del Comité Ejecutivo Nacional; el diputado Ernesto Millán, además de representantes, consejeros, servidores públicos y liderazgos políticos del municipio y de la región.

El discurso oficial fue claro: defender la soberanía nacional, rechazar cualquier forma de intervencionismo extranjero y fortalecer la organización política desde las bases.

Yozajamby Molina pidió unidad y advirtió sobre la necesidad de no desviar ni contaminar el propósito de estas reuniones. Raúl Cisneros reforzó el mensaje con una frase políticamente significativa: aquí todos son bienvenidos y nadie sobra. Adriana Guzmán ubicó estas asambleas dentro de una estrategia nacional para respaldar al gobierno federal y al proyecto de la llamada Cuarta Transformación frente a lo que Morena considera una campaña mediática en su contra.

Ernesto Millán elevó el tono al criticar a quienes, desde su perspectiva, promueven la intervención de Estados Unidos en asuntos internos de México.

Más allá de las palabras, sin embargo, lo interesante estaba también entre las sillas.

La unidad existe, pero no necesariamente la armonía

Sería un error interpretar una reunión numerosa como prueba automática de que todas las diferencias internas quedaron resueltas.

Durante la asamblea pudo apreciarse un ambiente mayoritariamente favorable a la unidad, pero también fueron evidentes algunas tensiones.

Particularmente llamó la atención la distancia perceptible entre algunos integrantes del Ayuntamiento y el resto de los participantes. Aunque compartieron la mesa principal, durante su presentación surgieron rechiflas y manifestaciones de inconformidad desde una parte del público.

La reacción de la alcaldesa fue inmediata: su expresión evidenció desacuerdo con esas manifestaciones.

También resultó llamativa la actitud del síndico, quien desde su lugar pareció identificar de dónde provenían las muestras de desaprobación y respondió con gestos que podían interpretarse como molestia.

Parecería un episodio menor, pero políticamente no lo es.

Cuando un partido se encuentra en el gobierno, sus mayores riesgos no siempre vienen de la oposición. Muchas veces surgen de sus propias fracturas internas.

Por eso, cuando Morena habla de unidad, el verdadero desafío no está solamente en repetir la palabra, sino en demostrar que puede procesar diferencias, contener rivalidades y construir acuerdos entre grupos que eventualmente competirán por posiciones políticas.

“Venimos a formarnos, organizarnos y movilizarnos”

Probablemente una de las declaraciones con mayor contenido político fue la realizada por la propia presidenta municipal al señalar que el objetivo es formarse, organizarse y movilizarse.

Esas tres palabras rebasan el discurso institucional.

Formación significa estructura ideológica.

Organización significa territorio.

Movilización significa capacidad política.

Y cuando esas tres cosas aparecen juntas, cualquier observador de la política local entiende que no estamos únicamente frente a una conferencia informativa.

Estamos frente a construcción política.

Los asistentes también tuvieron participación. Miguel Tafoya hizo referencia a los contratos que anteriormente recibían algunos medios de comunicación que actualmente cuestionan al gobierno, mientras que Jesús Arroyo consiguió uno de los momentos más emotivos de la jornada al llevar al público a corear las conocidas consignas de respaldo a Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum.

Finalmente, Raúl Cisneros cerró con mensajes contundentes: no al intervencionismo extranjero, no a la guerra mediática ni a la desinformación; sí a la autodeterminación de los pueblos y a un México libre, digno y soberano.

Y después vino la fotografía política

Una vez concluida la reunión comenzó otra parte igualmente reveladora.

Las fotografías.

Los asistentes buscaron principalmente retratarse con tres figuras: la presidenta municipal, la dirigente estatal de Morena y el diputado local.

En política, una fotografía nunca garantiza una alianza, pero sí permite medir centralidades.

¿Quién concentra las miradas?
¿Quién es buscado?
¿Quién reúne grupos a su alrededor?
¿Quién aparece en prácticamente todas las imágenes?

Esos pequeños detalles permiten entender dónde se encuentra actualmente una parte importante del poder político dentro de una organización.

El verdadero mensaje está rumbo a 2027

Resultaría ingenuo afirmar que esta asamblea fue únicamente un acto relacionado con la soberanía nacional.

Ese fue su objetivo declarado y no debe minimizarse.

Pero tampoco puede ignorarse el contexto.

Los diferentes partidos políticos de Pénjamo han comenzado a incrementar reuniones, encuentros, acercamientos y presencia territorial. El calendario electoral todavía tiene camino por recorrer, pero la política municipal ya comenzó a moverse.

Y Morena acaba de demostrar algo importante: conserva capacidad de convocatoria.

Eso no significa que tenga ganada una futura elección.

Mucho menos significa que todos los asistentes caminarán juntos cuando llegue el momento de definir candidaturas.

Ahí estará precisamente la verdadera prueba.

Porque reunir personas para una asamblea es relativamente sencillo cuando existe gobierno, estructura y liderazgo. Lo difícil será mantener esa fotografía cuando comiencen las definiciones, los intereses, las aspiraciones personales y la competencia por las candidaturas.

Por ahora, sin embargo, Morena dio un golpe sobre la mesa.

Mientras otros grupos políticos comienzan a reunirse y medir fuerzas, el partido gobernante respondió mostrando estructura, liderazgos, militancia y capacidad de movilización.

La pregunta ya no es si comenzó la carrera rumbo a 2027.

La pregunta es quién será capaz de mantener unido a su grupo cuando llegue el momento de repartir las posiciones.

Porque en política una fotografía llena puede impresionar.

Pero la verdadera fuerza se mide cuando llega la hora de tomar decisiones.