
Pénjamo, Guanajuato. La rendición de cuentas no solo se mide por los discursos, sino por la presencia y el trabajo en los espacios donde se toman decisiones.
Uno de esos espacios es el Comité de Adquisiciones, órgano encargado de revisar y aprobar compras, contrataciones y adquisiciones del Gobierno Municipal. Ahí se analiza el destino de recursos públicos y se toman decisiones que impactan directamente en la administración.

La pregunta es inevitable: ¿cómo puede cumplirse con la responsabilidad de supervisar el uso de los recursos públicos cuando se falta a dos de cada tres sesiones del órgano encargado de hacerlo?
Ser regidor no implica únicamente asistir a las sesiones de Ayuntamiento. También conlleva participar en las comisiones y comités donde se revisan expedientes, se analizan propuestas y se toman decisiones que requieren vigilancia y compromiso.
Las ausencias pueden tener explicaciones válidas y corresponderá al propio regidor darlas a conocer. Sin embargo, la ciudadanía también tiene derecho a preguntar si este nivel de asistencia responde a las expectativas de representación que demanda el cargo.
Más allá de un nombre en particular, el tema abre un debate de fondo: ¿debería exigirse mayor compromiso y transparencia a los integrantes de los órganos colegiados del Ayuntamiento? Porque cuando un asiento permanece vacío de manera recurrente, también queda vacía una parte de la representación ciudadana.
